Mi rodilla mala

Muchos, a partir de una edad, tenemos una rodilla mala. Un tobillo malo, un hombro malo

Algo que hemos dado por perdido porque, bueno, tenemos una edad… O que un médico nos dijo que mucho no iba a mejorar ya.

Lo peor es que eso igual nos lo dijo el médico a los veintipocos.

 

El otro día grabé este vídeo por dos razones:

  • Aprender a grabarme vídeos (mucho que aprender aún en ese aspecto, lo siento…)
  • Demostrar que una rodilla dada por perdida se puede recuperar.

Estuve muchos años con problemas en la rodilla derecha. 3 tendinitis (diferentes tendones) y problemas que me tuvieron mucho tiempo sin poder caminar demasiado, el médico me llegó a prohibir durante un tiempo bajar escaleras, cuando empecé a correr tenía que hacerlo con rodilleras tipo «Robocop» y era incapaz de estar más de 15 minutos sentado sin estirar la pierna o me empezaba a doler la rodilla.

Odiaba los viajes largos (más de 20 minutos) en coche, porque sabía que me dolería la rodilla después y puede que me quedara cojeando.

Pero lo que me funcionó mejor que pincharme en el tendón, hielo, calor, rodilleras, médicos, etc, fue irme a las causas y no a los síntomas. Trabajar en que mis pies, tobillos, rodilla y cadera volvieran a funcionar como tales.

 

Empecé a trabajar en recuperar la capacidad de ponerme de cuclillas, de ponerme de rodillas, de ponerme de puntillas, fortalecí los pies y empecé a moverlos más.

Posición de cuclillas

Poco a poco, tanto los músculos y fascias de la parte posterior de las piernas (cadena posterior) fue recuperando su tamaño y fuerza normal. Lo mismo pasó con mis cuádriceps, que solían estar muy tensos y metían mucha presión a las rodillas.

Al llevar calzado más plano, caminar más tiempo descalzo (o con calzado plano y flexible) y mover mis pies en más ángulos y direcciones, mejoró la movilidad de mis tobillos.

Poco a poco cada articulación había empezado a funcionar mejor, los músculos se habían fortalecido y adaptado a rangos de movimientos más amplios, lo que redujo treméndamente la presión sobre la rodilla.

Y como pueden ver en el vídeo, esa rodilla a la que le costaba caminar, bajar escaleras, estar de cuclillas o mucho tiempo sentado, puede aguantar el peso de todo el cuerpo sin ningún problema en ángulos que antes me parecían imposibles.

La rodilla está completamente sana, fuerte y estable.

 

No es que tuviera una rodilla mala (a partir de los 22 años…), sino que el conjunto de articulaciones no funcionaban de la forma adecuada.

Y nunca es tarde, nuestro organismo está continuamente renovándose y adaptándose.
Si comemos bien, dormimos bien, nos movemos con frecuencia y le damos los estímulos adecuados, el cuerpo tiene una capacidad de recuperación asombrosa.

Ya ven, a mis 38 años, tengo una rodilla más robusta y sana que cuando tenía 22 y me daban la rodilla por «perdida».

 

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

2 comentarios

  1. ¿Sabes Juan? Me animas a continuar ;). Ahora mismo tengo 35 años, y sí, una rodilla mala. En Agosto del año pasado sufrí una luxación de rodilla, y aún siento que no estoy al 100×100, porque según qué movimientos tengo molestias. Será cuestión de continuar trabajando. Gracias por compartir tus conocimientos. Gran blog ;))

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *