Cambia tus hábitos y entorno

La memoria, la fuerza de voluntad o la motivación no son características fiables en el ser humano.

 

Basar un plan nutricional, de entrenamiento o un cambio de vida, en ellas, probablemente no es la mejor idea 😉

Podría entrar en detalles fisiológicos que explican por qué no son características fiables, pero creo que todos tenemos suficientes experiencias como para que, en el fondo, sepamos que es así.

Un programa o plan que dependa exclusivamente en ellas, no sólo tienen muchas menos probabilidades de éxito, sino que tienden a culpabilizar a la persona.

«Es que no tengo suficiente fuerza de voluntad.»
«Es que soy un desastre, siempre me olvido.»
«Tengo que tomármelo más en serio.»

 

Me encontré con un problema similar cuando trabajaba con equipos de programadores, administradores de sistemas informáticos y otros profesionales del sector.

Y hay dos soluciones que encontré en aquella época, que se puede aplicar también en el contexto de la mejora de la salud:

  • Automatizar todo lo que se pueda.
  • Ponerte fácil lo que necesitas hacer y difícil lo que necesitas evitar.

 

Automatizar todo lo que se pueda

Con máquinas y ordenadores podemos automatizar muchas tareas, pero el ser humano tiene su propio sistema de automatización de tareas: los hábitos.

A lo lago de nuestra vida hemos ido adquiriendo muchísimos hábitos. Y ellos nos permiten no tener que estar tomando infinitas decisiones durante todo el día.

Una buena manera de hacer cambios en nuestra vida que duren y que no nos suponga un esfuerzo mental extra (o una sensación de que nos quita tiempo) es convertirlos en hábitos.

No me voy a extender aquí, porque creo que es un tema bastante conocido y que hay muchos libros escritos sobre el tema.
Si les interesa, puedo escribir algún artículo sobre el tema. Pero aquí tienen uno que puede ayudarles en el proceso:

Sedentarios Anónimos

Pero lo importante es que hay muchas más posibilidades de conseguir nuestro objetivo si dependemos de hábitos, que si dependemos de la fuerza de voluntad, la memoria o la motivación.

 

Cambiar el entorno

Ponte FÁCIL lo que necesitas hacer.

Ponte DIFÍCIL lo que necesitas evitar.

 

Esta es otra estrategia muy potente (y sencilla) para conseguir cambios y evitar el estrés mental que supone.

Es algo que suelo trabajar mucho con mis clientes. Buscamos elementos cotidianos que podemos cambiar, que cambien nuestra manera de actuar.

Un ejemplo, un tanto radical para algunas personas, sería lo que hizo Katy Bowman, quitando los sofás, sillas y sillones de su casa.

Familia de Katy Bowman a la mesa, sentados en el suelo.

Familia de Katy Bowman a la mesa, sentados en el suelo.
(Autor de la foto: Kyle Johnson)

Con esto consiguió no tener que pensar en que tenía que sentarse X minutos al día en el suelo. Ahora la única opción que tiene es sentarse en el suelo.

Pero tampoco hay que irse a estos extremos. A veces pueden ser cosas sencillas.

Una clienta tenía mucha tensión en un lado del cuello y después de mucho observar su día a día, se dio cuenta de que siempre se apoyaba en ese brazo cuando estaba sentada trabajando.

Probamos a quitar el apoya brazos de la silla de trabajo. En poco tiempo el problema comenzó a desaparecer.

 

Otro ejemplo típico es con la comida. Si tienes comida que quieres evitar cerca, tendrás que hacer un esfuerzo sobrehumano para conseguirlo.
Pero si, directamente, no tienes esa comida en tu casa. Es muy posible que el esfuerzo de tener que ir a comprarla sea mayor que la tentación.

Lo mismo para comida que sabes que deberías comer. Que te gusta, pero que te da pereza comerla (como fruta). Si la tienes muy disponible, hay muchas más posibilidades de que la comas.

O agua. Si nunca bebes agua y te pones una botella en la mesa del trabajo, las posibilidades de que bebas más, aumentan muchísimo.

Más ejemplos. Si te pones una barra de dominadas en el pasillo de tu casa, hay muchas posibilidades de que te cuelgues de vez en cuando. Muchas más que de que vayas a un parque a colgarte.

Puede que necesites masajearte la planta del pie para trabajar en una fascitis o simplemente mejorar la salud de tus pies. Pero quizás nunca te acuerdes de hacerlo o te resulte una pesadez.
Prueben dejar la pelota debajo de la mesa del trabajo y verán cómo se ponen a jugar con ella sin darse cuenta.

Aquí pongo otros ejemplos de cómo con un pequeño cambio, podemos trabajar la movilidad del tobillo o los isquios, mientras trabajamos y sin tener que hacer ningún «ejercicio»:

En fin, ejemplos hay infinitos, todo depende de los cambios que busquen, de cómo sea su entorno y de su imaginación.

Al final se trata de hacer lo que comento en este artículo, hacerlo progresivo y ponérnoslo fácil.

Más no es mejor, progresivo es mejor

 

No reparten medallas a quien consiga hacer cambios sufriendo más y siendo menos eficiente 😉

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4 comentarios

  1. Ya se yo por quién va lo de la barra… 🤣🤣🤣

  2. Hola Juanje,

    ayer conocí el blog de fitnessrevolucionario.com, y gracias a él, hoy te he conocido a ti.
    Me encanta tu frase de “de sedentario a ser humano funcional”, es algo en lo que todos deberíamos convertirnos.

    Y está claro que para ello los hábitos influyen, y mucho.

    Sin llegar a quitar los sillones de casa, yo dejé de comprar bollería porque era mi perdición, así no tenía la opción de ir a buscarla a la cocina. En su lugar hay un bonito frutero para que cada vez que pasamos por delante caiga algo.

    Me quedaré por tu web, me ha gustado mucho tu temática y creo que aunque tengan un enfoque diferente, tenemos muchas cosas en común en nuestros proyectos. Voy a echarle un ojo a más posts 🙂
    Un saludo

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