It’s not a bug, it’s a feature

( No es un fallo, es una característica )

En mis años trabajando con programas informáticos era común que alguien dijera esa frase de vez en cuando. Ya fuera como broma o en serio.

Meme: It's not a bug, it's a feature

Eso no es un error, es una «característica».

Básicamente se referían a cuando alguien se quejaba de un «bug», o fallo en una aplicación, el programador decía que no es que fuera un error de la misma, sino que era algo hecho a propósito.

Generalmente esto era una excusa, pero en algunos casos era el resultado de usar la aplicación sin conocerla o esperando que hiciera algo para lo que no estaba diseñada.

Cuando no sabes por qué algo funciona de una manera, es fácil verlo como un error o un fallo del sistema.

 

Esto es algo que nos pasa continuamente con nuestro cuerpo y con la biología.

Cuando algo no funciona como esperamos, o como creemos que debe funcionar, es que hay algo roto, algo que funciona mal, tenemos la enfermedad rara que sólo tiene el 1% de la población

En este artículo de Mammoth Hunters explican muy bien un caso típico: La fiebre
Fiebre: ¿Qué hacer cuando sube la temperatura corporal?

Otro caso típico es la inflamación, que Fitness Revolucionario explicaba estupendamente en este otro artículo:
Tratando lesiones: Por qué no debes aplicar hielo ni reposar

La inflamación, la fiebre o el dolor no son problemas en sí mismo, ni algo que tengamos que tratar (en la mayoría de los casos). Son procesos naturales del cuerpo, que tienen su cometido.

Si los «tratamos» en vez del buscar el origen real del problema, estaremos haciendo un apaño temporal, ocultando los síntomas y, probablemente, causando más problemas a largo plazo.

Por ejemplo, ponerse hielo para bajar la (necesaria) inflamación tras una torcedura, se va a retrasar el proceso natural de regeneración del tejido y se propiciará que se formen cicatrices en los músculos, tendones o ligamentos afectados.

 

Esta es una de las razones (hay más) por las que la mayor parte de la gente que tiene un esguince de tobillo y le hacen el tratamiento clásico (RICE: Reposo, hielo, compresión y elevación), vuelve a recaer.

Cuando cambiamos nuestra forma de pensar y nos hacemos conscientes de que el cuerpo no está continuamente fallando, sino respondiendo de forma natural a lo que hacemos y a nuestro entorno, todo cambia.

Desde ese punto de vista, no estamos tan indefensos ante los «caprichos» del destino, la genética y la suerte. Y podemos tomar las riendas de nuestra salud.

Les invito a que hagan el esfuerzo de mirar sus lesiones, enfermedades, dolores, síntomas y demás señales de su cuerpo como la adaptación a lo que hacen (o dejan de hacer), lo que comen (o dejan de comer), a cómo se mueven (o cómo no se mueven) y verán que todo empieza a tener más sentido 😉

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