Dolor de espalda

Hoy en día, es muy común tener dolor de espalda, pero lo peor es que casi nunca parece estar claro el origen 🙁

Es uno de los dolores más comunes y parece tener diferentes o ninguna explicación.

 

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Fuente: Southern California Pain Institute ( www.socalpain.com )

Esto es así porque el cuerpo es un sistema complejo (un sistema formado por múltiples partes y sistemas) y en los sistemas complejos es raro que nada tenga una causa única.
Más bien suele ser el resultado de la interacción de las partes.

Además, en el caso del dolor de espalda se juntan varios problemas:

  • Zona de alto riesgo
  • Musculatura posterior débil
  • Músculos acortados
  • Pies débiles
  • No sabemos usar la cadera
  • Columna torácica rígida
  • Mapa defectuoso o impreciso
  • Dolor aprendido

Zona de alto riesgo

Si nos dañamos la columna, podríamos perder la vida o la capacidad de movernos. Como vimos en los artículos del dolor, el cerebro mandará la señal de dolor cuando vea un peligro y quiera que dejemos de hacer lo que considere peligroso.

A más peligro, más dolor. Por eso el dolor de espalda suele ser tan «paralizante».

Para ver más sobre el dolor:

Entendiendo el dolor I

Musculatura posterior débil

Casi toda nuestra vida ocurre delante nuestro. No solemos girar la cabeza, tronco o brazos hacia atrás.

Preferimos girar el cuerpo completo y mirar de frente a rotar la cabeza o el tronco para coger algo.

Y pasamos tanto tiempo sentados con la espalda apoyada que nuestros músculos de espalda, glúteos e isquitibiales no tienen por qué ser fuertes para mantener erguido el tronco.

Más sobre este tema en el artículo:

El culo no se cae, lo aplastas

A eso le podemos sumar que tener elevados los talones (casi todo el calzado que usamos tiene algo de tacón) desplaza el centro de gravedad de nuestro cuerpo hacia adelante (como si camináramos cuesta abajo) haciendo que nuestros cuádriceps carguen con todo el peso, mientras el gúteo y los isquitibiales se mantienen inactivos.

Lo que refuerza ese cuadro de músculos posteriores débiles frente a músculos de la parte frontal fuertes.

El cerebro suele interpretar este tipo de desequilibrio entre grupos musculares como potencialmente peligroso, pero si encima se trata de los músculos que deben controlar y proteger la columna, la sensación de peligro aumenta. Y la sensibilidad de la zona al dolor (para poder detectar cualquier anomalía), también aumenta.

Músculos acortados

Nos adaptamos a las posturas en las que pasamos más tiempo y a los movimientos que más repetimos ( Estás entrenando y no lo sabes ), así que muchos músculos y fascias se adaptan aquello que más hacemos: ESTAR SENTADOS.

El problema viene cuando vamos a adoptar otra postura o hacer movimientos más amplios.

Tenemos que luchar contra nuestro cuerpo, que intenta mantener esa postura a la que tanto se ha adaptado.

En este artículo explico un poco cómo funciona ese proceso y cómo enfrenarse a él:

Porqué ya (casi) nunca estiro los gemelos

En esa lucha entre mantener la postura habitual y la nueva postura (por ejemplo, estar erguidos), suele perder esa musculatura posterior, que ya dijimos que estaba muy débil 🙁

Pero la solución no suele pasar por estirar dichos músculos:

¿Debemos estirar los músculos «acortados»?

Pies débiles

Este punto está muy relacionado con los dos puntos anteriores.
El calzado con el talón elevado y pasar mucho tiempo sentados hacen que se debiliten los pies, así como la musculatura posterior de las piernas y espalda.
Aparte de «acortar» dichos músculos.

Otro problema del calzado que solemos usar es que tienen soporte para el arco del pie, la suela muy rígida y obligan a los dedos a estar juntos y apretados.

Con el tiempo esto produce unos pies débiles, con atrofia muscular y poca capacidad para adaptarse al terreno. Esto genera cambios en nuestra manera de repartir el peso estando de pie, de nuestra forma de caminar, correr, saltar, etc.

Esto va produciendo problemas en tobillos, rodillas, cadera y columna.

Algo de lo que hablo en el artículo:

Cuida tus pies si quieres cuidar tu cuerpo

Y, en mi experiencia con mis clientes, arreglar esta debilidad y falta de movilidad de los pies, reduce mucho los dolores y problemas crónicos en rodillas y espalda.

En este artículo hablo más en profundidad del problema del calzado y los pies débiles:

¿Necesito soporte para el pie?

No sabemos usar la cadera

Debido a pasar tanto tiempo sentados, tener los glúteos tan débiles e inactivos y la falta de variabilidad en nuestros movimientos, lo normal es que no sepamos o podemos mover la cadera.

Es estos artículos explico más en detalle este problema:

La cadera, esa gran desconocida

La cadera: segunda parte

Ahí explico cuestiones como:
¿Qué movimientos deberíamos seres capaces de realizar? ¿Qué es la «amnesia glútea»? ¿Por qué es tan importante tener unos glúteos fuertes y activos? ¿Cómo podemos mejorar nuestra cadera?

Columna torácica rígida

Como hemos dicho antes, nuestra vida ocurre delante nuestro, así que nos inclinamos hacia adelante, movemos los brazos delante del pecho, miramos hacia adelante o hacia abajo, pero hay muy poco movimiento hacia atrás o hacia arriba.

Con el uso constante del ordenador y el móvil, esta situación se empeora y adquirimos esas posiciones crónicas en la que la cabeza se desplaza hacia adelante, nos va saliendo «chepa» y se nos meten los hombros hacia adelante y hacia adentro.

Lo que se suele llamar una postura «cifótica».

Uno de los problemas de esta postura crónica es que la zona alta de la espalda se nos va volviendo rígida, como una pieza única de cemento armado.

Hasta tal punto, que si levantamos el brazo más de lo normal, puede que se mueva (como una sola pieza, en ve de múltiples vértebras independientes) la mitad superior de la espalda.

Esto es muy, muy común y tiene varios problemas. Por un lado el hecho de no poder mover de forma independiente articulaciones, es un problema en sí mismo.
Pero, por otro lado, al no repartirse el movimiento entre la articulación del hombro y de las distintas vértebras, todo el movimiento se termina haciendo con una, dos o tres vértebras lumbares. Teniendo que aguantar toda la presión acumulada y haciendo todo el trabajo.

Así que falta de movilidad en los hombros y la columna (sobre todo la parte superior), puede generar problemas en la zona lumbar 🙁

Podemos ver más en detalle éste problema y cómo arreglarlo en el articulo:

Hombros saludables

Mapa defectuoso o impreciso

En este otro artículo comenté cómo nuestro cerebro mantiene un mapa de nuestro cuerpo y que las partes que más usamos, son las que están representadas con mayor detalle en ese mapa y el cerebro les dedica más recursos.

Básicamente para tener más y mejor información de lo que ahí pasa, ya que es lo que más usamos.

Más en:

Mapa mental de nuestro cuerpo

Pero cuando tenemos una zona del mapa «borrosa» o con poco detalle, la información que obtenemos es escasa y de mala calidad. Y eso suele pasar con muchas partes de nuestro cuerpo, entre ellas, la espalda.

Esto puede generar dos problemas:

  • Las señales imprecisas se pueden interpretar como peligrosas.
  • Toda la región se trata igual.

El segundo punto viene a decir que si tenemos un mapa de una ciudad donde un barrio no está detallado (no se ven los edificios y calles, sólo un borrón), no puedes saber dónde está una casa en concreto, sólo que está en ese barrio.

Si hay una llamada a los servicios de emergencia para decir que hay un incendio, no sabrán si lo que se está quemando es la gasolinera o un contenedor en un solar, así que se mandarán todas las unidades. Por si acaso.

Dolor aprendido

Ya sabemos que el cerebro es el que genera la señal de dolor, cuando detecta un peligro y quiere que dejemos de hacer algo. Pero para decidir si hay peligro se usa tanto la información que le manda la región «afectada» como experiencias anteriores, creencias, miedos y otros factores.

La importante diferencia entre sensación y percepción

Así que si hemos tenido algún problema en la espalda, algún golpe, una mala experiencia o estamos especialmente sensibilizados a los problemas de espalda (quizás conocemos a personas cercanas con dolores o un exceso de información al respecto), es muy fácil que asociemos posturas o movimientos a dolor.

Llegando a tener dolor, aunque ya haya desaparecido el problema original:

Entendiendo el dolor II

 

NOTA: Evidentemente, a esto hay que añadir la posibilidad de tener una lesión por un accidente. Pero esos casos sí están claros. Hay un accidente y se produce una lesión que ven claramente los médicos.

En esta entrada quería hablar del dolor más típico, que no tiene un origen claro y que termina convirtiéndose en crónico.

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