La importante diferencia entre sensación y percepción

Estamos tan acostumbrados a ver, oír, oler, tocar, degustar, que pensamos que el mundo que nos rodea es realmente como vemos, oímos, tocamos o saboreamos.

Pero la realidad es que no. Eso es simplemente una construcción de nuestro cerebro (percepción) de la información que nos llega por nuestros sentidos (sensación).

Jarrón de Rubin

¿Un jarrón o dos caras?

La prueba más sencilla es la multitud de ilusiones ópticas que existen. No es que no llegue información o partículas de luz diferentes a los ojos, sino que nuestro cerebro interpreta la misma imagen de formas diferentes y eso es lo que terminamos viendo.

Otra es el famoso «punto ciego». Existe una pequeña región en el fondo del ojo (el disco óptico) que no tiene receptores de luz, así que no puede recibir información sobre lo que pasa en una zona de nuestro campo de visión.

ojo-humano

4. Disco óptico en el ojo humano.

Pero nosotros no vemos ningún «agujero» en lo que vemos. ¿Por qué?

Pues porque nuestro cerebro predice qué información debería ir en esa zona y la rellena en la imagen que vemos.

El problema es cuando aparece algo inesperado en esa zona y el cerebro se equivoca en su predicción. Es lo que pasa cuando conducimos y alguien entra en nuestro «ángulo muerto».

¿Por qué es importante esta distinción entre las sensaciones y las percepciones?

Pues porque a parte de los típicos 5 sentidos, tenemos unos cuantos más, que funcionan de la misma forma.
Tenemos receptores por todo el cuerpo para sentir cambios de temperatura (termorrecepción), nuestro cuerpo en el espacio (propiocepción), daño en tejidos (nocicepción), cambios de acidez, presión, etc.

Todos estos sentidos, nos dan información que nuestro cerebro procesa y nos hacen percibir calor, frío, dolor, fatiga, sed, hambre, etc.

Ya hablaba de este concepto en el artículo sobre el dolor:
Dolor no implica daño físico

Entender que el dolor, el hambre, la sed o la fatiga son percepciones, es decir, interpretaciones creadas por nuestro cerebro puede ayudarnos bastante en nuestra vida, en nuestros entrenamientos y en competiciones.

No tenemos sed cuando estamos deshidratados, sino cuando nuestro cerebro quiere que bebamos líquido, por la razón que sea.
Si nos estuviéramos deshidratando realmente, entre que buscamos agua, la bebemos, digerimos, absorbemos y llega hasta las células en peligro, éstas ya habrían muerto…

Algo parecido pasa con el hambre. Podemos pasar días sin comer y sin que nuestro organismo sufra lo más mínimo.
El hambre que sentimos a las pocas horas de haber comido no es más que una señal que nos manda nuestro cerebro para que comamos, pero la razón puede ser una bajada del nivel de azúcar en sangre (que puede tener diferentes motivos), costumbre, aburrimiento, ansiedad, haber olido una comida deliciosa…

En el caso de la fatiga no es que nos quedemos sin energía, sino que nuestro cerebro tiene miedo de que si seguimos moviéndonos nos hagamos daño. Bien sea porque se nos acaban los depósitos locales de energía (el glucógeno de los músculos), porque está subiendo mucho la temperatura corporal, porque nunca hemos hecho un esfuerzo parecido y no sabemos si seremos capaces de acabarlo o muchas otras razones.

Esta es la razón por la que muchos hemos experimentado la sensación de que no podemos seguir, pero seguimos y no pasa nada.
Esto pasa continuamente en Crossfit, carreras o cualquiera que entrene de forma profesional.

Lo importante es entender que es el cerebro quien interpreta todas las variables de las que dispone y nos manda la señal de dolor, sed, hambre, fatiga, etc. Y que puede que esa interpretación sea incorrecta (mala información de los sensores, ideas preconcebidas, sugestión, motivación, malas experiencias anteriores, miedos…).

Está demostrado que conocer el funcionamiento del dolor, reduce su intensidad y permite funcionar mejor. Estoy seguro que pasa lo mismo con el resto de percepciones generadas por el cerebro.

Por eso es tan importante entender esta distinción.

Además, saber que hay un factor de aprendizaje en dichas percepciones, quiere decir que podemos mejorar la calidad y efectividad de las mismas con el aprendizaje adecuado.

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