¿Por qué entreno como entreno?

He empezado a entrenar a clientes «online», es decir, a través de Internet.
Y la forma de hacerlo es un un poco diferente a lo que suelen esperar y hace otra gente.

Mi forma de hacerlo no es necesariamente mejor o peor que otras, pero creo que es la más adecuada para mis clientes.

 

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Mis clientes

Son personas sedentarias, con poco tiempo, poca motivación por hacer ejercicio, sin buenos hábitos alimenticios, poco gusto por los gimnasios y algún que otro dolor propio de la vida sedentaria (dolor de espalda, cuello, rodilla, etc).

Cuando estás en esa situación, no puedes pretender pasar de 0 a 100 en dos días. Normalmente no tienes la fuerza de voluntad (más bien motivación) para hacerlo, pero, sobre todo, tu cuerpo no está preparado para ello. Y puedes pagarlo más tarde.

 

Retos

  • Encontrar tiempo para entrenar en una vida bastante ocupada.
  • Encontrar fuerza de voluntad para entrenar…
  • …y para no abandonar.

 

Por eso mi propuesta no es que tengan que buscar una hora cada dos días o media hora cada día, dejen de hacer su vida y se pongan a hacer ejercicio.

 

Lo que les propongo son pequeñas rutinas que puedan integrar en su día a día, casi sin notarlo. Y cambios a la hora de hacer cosas que ya hacen.
Pero siguiendo un poco la regla de Pareto, vamos añadiendo los cambios que mayor impacto vayan a tener. Aplicando estrategias que nos permitan ir consiguiendo resultados y motivarnos para no abandonar.

Todo eso adaptado a su nivel y necesidades, claro.

Poco a poco, las rutinas y movimientos van siendo más frecuentes a lo largo del día.
Sin casi darse cuenta han pasado de no moverse casi a mover todas las articulaciones con cierta frecuencia, mover músculos que no solían usar y tener un nivel de movimiento diario bastante mayor.

El resultado es que se activan (y desatrofian) cada día más fibras musculares, se va recuperando la movilidad en las articulaciones y el cuerpo empieza a elevar el metabolismo y a demandar moverse más.

 

Sí, el cuerpo, que antes te pedía no moverte demasiado, te pide moverte a menudo.

Y ahí sí llega el momento en el que puedes añadir días más «intensos», porque el cuerpo ya estará preparado y no sólo no lo rechazará, sino que lo pedirá.

 

Adaptaciones

La otra razón para trabajar de esta forma es que hay dos tipos de adaptaciones importantes que necesita alguien en ese estado:

  • Adaptación del sistema nervioso.
  • Adaptación de los tejidos.

Nuestro sistema nervioso responde mejor a la frecuencia que a la intensidad. Es decir, hacer algo muy a menudo, frente a hacerlo mucho durante un rato y luego no hacerlo hasta dentro de unos días.
Hablaré más en detalle de esto más adelante.

Los músculos responden bien a la intensidad, sobre todo cuando ya están entrenados, pero los tendones, fascias y ligamentos, responden mucho mejor a la baja intensidad con alta frecuencia.

Y ya he comentado en otros artículos que esos tejidos se adaptan más lentamente y, por eso, es mejor prepararlos antes de entrenar a tope los músculos. Si lo que buscamos es tener articulaciones sanas y evitar lesiones.

Por todas estas razones, creo que este sistema funciona mejor en estos casos.

La persona va cambiando pequeñas cosas en su forma de comer, de sentarse, de moverse, hasta que su cuerpo va ajustándose y recuperándose. Van mejorando las articulaciones, su forma de moverse y se mueve cada vez más.

Todo ello sin tener que cambiar sus horarios, responsabilidades ni tener que hacer hace acopio de una fuerza de voluntad que (aún) no posee.

 

Conocimiento del propio cuerpo

Otras dos patas de esta primera fase del entrenamiento son la propiocepción y el conocimiento del propio cuerpo.

Mi objetivo es que mis clientes inviertan un tiempo conmigo, pero que después sean autónomos, que no dependan ni de mí ni de nadie para mantener su salud. Por eso me centro mucho en explicarles lo que hacen, por qué lo hacen y que entiendan los principios básicos de la biología de su cuerpo.

Y la propiocepción cumple una función muy importante, ya que es lo que les va a servir para progresar por su cuenta y tener mayor control de su cuerpo.

Cuando tienes unas articulaciones sanas y una buena percepción de tu propio cuerpo en el espacio (propiocepción), es mucho más fácil autocorregirte, aprender y generar mejor técnica.

 

Después de esta fase, normalmente ya han cesado los dolores crónicos, han mejorado las lesiones, se mueven mejor y su cuerpo demanda más actividad. Entonces ya les toca decidir si quieren que les ayude a conseguir algún objetivo físico o deportivo concreto, simplemente a seguir mejorando o si «abandonan el nido» y van por su cuenta.

 

Si te gusta este planteamiento, ¡pruébalo!

Entrenamiento online

😉

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