Propiocepción: tenemos que tocarnos más

Una de las primeras cosas que trabajo con mis clientes y a la que le doy máxima prioridad es la propiocepción.

He encontrado que suele ser lo que más les limita el aprendizaje y es la fuente principal de lesiones (directa o indirectamente).

Aquí les dejo uno de los artículos (en castellano) más completos que he visto sobre la propiocepción:

Neurofisiología: Somestesia y Propiocepción

propiocepcion

Esquema del circuito de propiocepción del artículo enlazado arriba.

Pero básicamente es la capacidad que tiene el cuerpo de sentirse a sí mismo. Es un sentido más, pero que en vez de darnos información sobre fenómenos externos (vista, oído, olfato, tacto y gusto), nos da información sobre nuestro propio cuerpo (tensión muscular y ángulos de las articulaciones, principalmente).

Eso es lo que nos permite, por ejemplo, adaptar la fuerza con la que agarramos un vaso con agua. No haremos la misma fuerza si está lleno, que si está vacío. Tampoco apretaremos igual un huevo que una piedra.

También nos ayuda a situarnos en el espacio y controlar nuestro centro de gravedad, para no caernos, caminar, correr o saltar.

Pero la mayoría de nosotros tenemos tan atrofiado este sentido como los músculos de donde se obtiene información.

Si no somos capaces de sentir la tensión de nuestros músculos, no sabremos ejercer la tensión necesaria para realizar un movimiento de forma adecuada. Si no somos capaces de saber (sin mirar) si una articulación está totalmente extendida, si está paralela al suelo o si el pie está apuntando hacia adelante o hacia un lado, es complicado tener un buen control de nuestros movimientos.

Saber distribuir el peso de la forma adecuada, colocarse en el espacio sin necesidad de usar la vista o calcular la tensión necesaria para realizar un movimiento es lo básico para realizar actividades físicas de forma segura y eficiente.

Como siempre, mi consejo pasa por movernos mucho y de forma variada.
Pero es posible que necesitemos algo más para, incluso, hacer eso. Es complicado mover algo que no «sientes».

Si no me creen, intenten mover el dedo meñique del pie, sin mover el resto. Se puede hacer, pero después de tantos años sin hacerlo y con zapatos y calcetines que te aprietan los dedos entre sí, lo raro sería que lo pudieran hacer.

Así que mi consejo para mejorar la propiocepción va a ser que se toquen y muevan mucho.

Hace bastantes años descubrí que si me tocaba (o presionaba) un músculo que no sentía o controlaba, mientras hacía un movimiento que usaba ese músculo, lo sentía por dentro y por fuera. Y mientras más lo hacía, más podía sentirlo sin necesidad de tocarlo. Hasta llegar a poder controlar el músculo.

Eso también funciona con zonas más amplias, como mover un dedo de sobre el que no tenemos mucho control. Intentamos moverlo, mientras sujetamos ese dedo. Poco a poco seremos más capaces de sentirlo sin necesidad de sujetarlo. Y luego de moverlo sin ayuda.

Un buen masaje puede ayudar con esto. Pero tenemos que acompañarlo de movimiento, para aprovechar esa nueva (y temporal) activación.

Sí, hay muchísimos ejercicios de propiocepción buenísimos por ahí, pero creo que es importante perderle el miedo a tocarse, a reconocer el propio cuerpo, a intentar mover todas las pequeñas articulaciones del cuerpo guiándote por las sensaciones (no por la vista) antes si quiera de empezar a hacer equilibrios sobre una pelota mientras dibujas estrellitas con el otro pie.

En serio, pruébenlo. Cierren los ojos y empiecen a sobarse todo el cuerpo mientras tratan de tensar y relajar la parte del cuerpo que están tocando. Muevan articulaciones mientras la sujetan para ofrecer algo de resistencia.

Empezarán a conocer un poco mejor su cuerpo, mejoraran su capacidad de tensar y relajar sus músculos y mejorará su propiocepción.

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