No todo se fortalece a la misma velocidad

Perdón por la calidad de la foto, pero es una foto de una foto en papel…

Juanje escalando

Escalando con un vendaje funcional, debido a una tendinopatía.

Sí, ese era yo escalando en la época en la que no existían las cámaras digitales y que estaba de moda llevar mayas teñidas para escalar 😛

Pues allá por el paleolítico fue cuando me aficioné a la escalada y cuando aprendí una lección «the hard way» (por las malas) que quería compartir con ustedes.

No todos los tejidos se adaptan a la misma velocidad.

 

Esto es algo que se puede experimentar en casi cualquier deporte o actividad física, pero que se ve mucho más a menudo, o más rápidamente, en la escalada.

Y digo que lo aprendí por las malas porque tuve muchísimas lesiones por culpa de no saber esto.

Lo que quiero decir con que no todos los tejidos se adaptan a la misma velocidad es que, cuando entrenamos, producimos adaptaciones en músculos, pero también en tendones, fascias e, incluso, ligamentos y cartílagos.

Generalmente la fuerza que ejercemos sobre ellos, va creando una respuesta de los mismos que se traduce en mayor fuerza, resistencia, densidad o capacidad de absorber energía, en función del entrenamiento y el tipo de tejido.

El problema es que cada uno va a su ritmo y el músculo se adapta muchísimo más rápido que el resto.

Pero esto es bueno, ¿no?

El músculo es el que más importa cuando hacemos alguna actividad física, así que será bueno que se adapte rápido.

 

ERROR

Si bien tiene mucho sentido que esto sea así y es bueno (no entraré en detalle ahora en los porqué), esto puede ser un problema muy grande cuando estamos empezando.

Los músculos se unen a los huesos mediante los tendones. Luego, para que un músculo haga algo útil, necesitará tirar de un tendón. Si hemos aumentado la capacidad de ejercer fuerza en el músculo, pero no la resistencia del tendón, tendremos un tendón sufriendo que puede acabar en tendinitis o algo peor.

Esa es la razón por la que si empezamos a practicar una nueva actividad física, debemos ir poco a poco, incluso si nos vemos fuertes para darnos más caña.

Nota: Cuando digo que los tendones tardan más en fortalecerse que los músculos no hablo de horas o días, sino de semanas o meses de diferencia.

Cuádriceps.

 

Probablemente tardes muy poco en notar que tienes fuerza en tus cuádriceps para correr, para saltar, para hacer sentadillas con bastante peso pero, ¿qué pasa con los tendones que van desde el cuádriceps a la rodilla y la rótula?
¿Serán esos tendones capaces de soportar toda esa fuerza nueva con la que se contrae el cuádriceps?

Lo mismo con los tendones de los músculos de los dedos o los hombros cuando empezamos a escalar, a hacer dominadas o a colgarnos (como recomendaba en otras entradas).

Y pasa también con los pies y las rodillas cuando empezamos a correr.

Por alguna extraña razón pensamos que es una buena idea pasar de caminar menos de 1 km al día a correr (que tiene mucho más impacto en esas articulaciones que caminar) 10 km o una media maratón.

 

Aunque nos sintamos capaces de hacerlo, eso no significa que los ligamentos y tendones de nuestros pies y rodillas estén preparados para ese esfuerzo.

Así que intentemos entrenar con cabeza y ser conscientes de nuestro punto de partida. Trabajemos primero en fortalecer lo que tarda más y tengamos paciencia.

A la larga, evolucionaremos más, más rápido y de forma más segura.

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