Entrena los ojos

Éste es uno de los sitios donde suelo entrenar con mis clientes. Ese día nos pillaron infraganti 😛

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Foto original de Ramón Otero Fernández: Auditorio Alfredo Kraus – Las Palmas de Gran Canaria

Una de las razones por las que me gusta entrenar en parques y en la playa es para que se expongan un poco al Sol (ya he hablado alguna vez de su importancia para la síntesis de vitamina D) y para que entrenen también sus ojos.

Estar todo el día encerrados entre cuatro paredes, con la pantalla del móvil o el ordenador a poca distancia de los ojos, al igual que sucede con nuestros flexores de la cadera al pasar todo el día sentados, produce adaptaciones.

Para la salud de nuestros ojos es importante mirar objetos a distintas distancias, con distinta intensidad de luz y, en definitiva, usarlos de la forma más variada posible.

Si se fijan, no es nada diferente de lo que llevo diciendo para otras posiciones, movimientos y partes del cuerpo. Lo que pasa es que nos solemos olvidar de que nuestros ojos también se adaptan y se pueden entrenar 😉

Músculos del ojo.

Músculos del ojo. Fuente: Wikipedia.

El ojo humano tiene muchos músculos que se encargan de moverlo y enfocar. Si esos músculos se mueven poco, se adaptarán a esos pequeños movimientos y le costará cualquier otro.

Es impresionante como crece el número de personas que desarrollan miopía.

En China, en los últimos 60 años, han pasado de tener entre un 10% y un 20% de población joven con miopía a un 90%.

miopia-china

Pero es que en Seúl, ¡el 96,5% de las personas de 19 años tiene miopía!

No sé a ustedes, pero a mí me parece una barbaridad.

En este artículo se explican muy bien las diferentes líneas de investigación sobre las causas de este crecimiento de miopía. Y se puede ver como se han barajado, y descartado, varias teorías:

The myopia boom

Así que salgamos más a la calle, busquemos espacios abiertos, con variedad de formas y colores, algo de sol y usemos más nuestros ojos.

 

Lo ideal es un entorno natural, que nos provee de toda esa variedad, pero también podemos salir a la calle y mirar más allá. Observar a la gente pasar, intentar leer el letrero que está al final de la calle, mirar las fachadas y tejados de los edificios…

¡Usemos la imaginación!

También deberíamos usar más la vista periférica, «mirar por el rabillo del ojo». ¡O correremos el riesgo de perderla!

Lo importante es ir ampliando nuestro mundo más allá de las cuatro paredes y la pantalla que dominan nuestra vida.

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