Walk the walk

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El otro día comentaba las 3 cosas por las que comenzaría para salir del sedentarismo profundo en el que nos vemos inmersos. Y la primera era:

CAMINAR

Pero no me lo tomaría como un ejercicio, como X minutos que hay que hacer al día, algo que haces una vez al día y te olvidas.

Caminar es algo mucho más importante y con más impacto de lo que solemos pensar. Sobre todo si estamos obsesionados con las calorías, con sudar y con hacer cosas que nos cansan, pero no necesariamente mejoran nuestra salud.

Caminar es importante, para mantener nuestra capacidad de… caminar.

Mientras menos hagamos algo, más se adaptará nuestro cuerpo a no hacerlo. No es biológicamente eficiente mantener tejidos que no se usan.

Y cuando seamos mayores y vayamos perdiendo nuestra capacidad de caminar y ser independientes para desplazarnos por nosotros mismos, echaremos de menos no haber practicado más lo de caminar

Por otro lado, caminar a lo largo del día hace que nuestro cuerpo reciba señales frecuentes de que está activo, que los músculos necesitan sangre y que debemos mantener despierto nuestro metabolismo por si tenemos que movernos de nuevo.

Y no hace falta ponerse a caminar como posesos, ni con pesas, muñequeras lastradas o inventos parecidos. Recuerden que no se trata de quemar más calorías, sino de usar más los músculos, activar el organismo y hacer una actividad natural en el ser humano.

Es más, si quieren sacarle más provecho a sus paseos, procuren caminar con un calzado minimalista, que sea suficientemente fino y flexible como para que les permita sentir el suelo que pisan y que el pie se adapte al terreno.
Procuren caminar por suelos irregulares, cuestas arriba, abajo, de lado, tierra, cemento, piedras, arena…

Y no se preocupen tanto por la velocidad, sino por ser más conscientes del suelo que pisan.

Siéntanlo. Que los pies se adapten al suelo. Noten como se mueven esas 33 articulaciones que tenemos en cada pie y que tenemos tan anquilosadas…

¿Y el resto del cuerpo? ¿Tienen la cadera flexionada? ¿Los pies apuntan hacia afuera? ¿Llevamos los hombros y la cabeza como si siguiéramos sentados con el móvil o el ordenador?

Seamos conscientes de todas esas cosas y vayamos corrigiéndolas.

Con todo esto conseguiremos que más músculos se activen, más neuronas motoras entren en juego, más señales se manden al cerebro, al sistema circulatorio y a todas partes del cuerpo de que nos movemos y que debemos activarnos.

Lo dicho, vamos a intentar caminar más a lo largo del día. Aparcar más lejos el coche para caminar un poco más, ir caminando en vez de en guagua (autobús) o coche siempre que podamos, subir y bajar escaleras, siempre que se pueda, levantémonos del ordenador cada cierto tiempo, demos un paseo cuando necesitemos pensar o hablar por teléfono, saquemos más al perro, paseemos con nuestra pareja…

Éstas y muchas otras cosas nos pueden servir para añadir más caminar a nuestro día a día, sin necesidad de pegarse palizas «para estar en forma».

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